28.4.07

Memo abril 2007

Amortiguando costos: El desplazamiento del Ejecutivo en pleno al interior (Piura y Lambayeque esta vez) contuvo, de momento y en promedio nacional, los impactos negativos en la opinión pública debidos a desaciertos varios a lo largo del verano.
Así, las gestiones presidencial y de gobierno se han logrado mantener, según el último sondeo de Apoyo, casi invariables de marzo a abril: 50/49 y 43/44.
Durante el período, AGP gana cuatro puntos en el interior (43/47) con un previsible salto en la costa norte (51/66) y otro sorprendente en Arequipa y la costa sur (41/51). Curiosamente la levantisca sierra sur se mantiene quieta todavía (35/35).
Pero hay cifras para levantar más de una ceja: en Lima –que definió la segunda vuelta 2006- la aprobación presidencial cae de 63 a 54; en la sierra centro el descenso es 49/31 y en la selva 43/36.
Y el primer ministro baja de 42 a 34 (nacional). Más yerros pueden tornar estériles los saludables gabinetes descentralizados.
Soplan vientos: El gobierno va necesitar desplegar esfuerzos máximos de negociación para desactivar la marea en camino de paros y movilizaciones regionales o gremiales.
La violencia –bloqueo de carreteras y puentes incluido- de las protestas en Ancash, Ica (Marcona-Shougang), Moquegua y cuencas cocaleras no debe repetirse.
Caso contrario, la positiva macroeconomía de hoy puede comenzar a dejar de serlo a futuro.
Empresas privadas, nacionales y extranjeras, deben ser más proactivas frente a las demandas sociales. Reprimir neutraliza pero no resuelve el problema.
TLC: Más de lo que se esperaba, al parecer, tras el viaje presidencial a Washington DC. La pelota está en cancha gringa y, más precisamente, en el área demócrata. Los cambios pintan manejables, los plazos de pronto no tanto. Resucita el optimismo por el TLC pero le abre pista interna para la movilización a un descolocado Ollanta Humala. Una delegación suya alista maletas para jornada anti TLC en EE.UU. Alguien debería enterar a los congresistas del Capitolio que uno de los lemas del nacionalismo desde el quincenario Ollanta era “Haz Patria, Siembra Coca”.
Habas en todas partes: Y que se cuecen, además. Ha nacido una nueva expresión para la indignación ante la sinvergüencería política: ¡Qué tal Canchaya! La congresista de UN, suspendida en su militancia pepecista, debería seguir igual ruta como parlamentaria. El Congreso debe aplicarle una sanción pronta y ejemplar. Esta no ha sido una patinadita.
Facultades: El gobierno tiene la oportunidad de sumar puntos en este campo, pero mientras el Poder Judicial siga siendo el agujero negro que es, de poco servirán los cambios.

23.4.07

¿Incubando un Niño político y social?

Cuando el gobierno no había terminado de enderezar la nave después de los casos Pandolfi y La Razón, de un lado, y las violentas movilizaciones y protestas en distintas zonas del interior, de otro, fuerzas opositoras disímiles lograron en el Congreso, inesperadamente, sacar adelante la primera interpelación contra el presidente del Consejo de Ministros.
Más que volver a inquirir a Del Castillo y escuchar las explicaciones que ya ofreció sobre el superlativo yerro de designar al ex premier, ex ministro y ex operador pro re elección de Fujimori en 2000, la oposición ha conseguido con esta movida interpelatoria una primera demostración de fuerza relativa.
No sólo consigue que el jefe del gabinete regrese al hemiciclo a responder todas y cada una de sus preguntas –aunque nada nuevo vaya haber en las respuestas- sino que, además, lo obliga a someterse al inevitable voto de confianza legislativo.
A estas alturas parece poco probable que pueda reunir 61 votos –o acaso menos- para censurarlo y provocar la caída de todo el equipo ministerial.
De los 50 votos pro interpelación, de seguro no todos se inclinarán, a fin de cuentas, por la censura.
Sin embargo, la ocasión le ha servido a opositores parlamentarios –desencontrados en casi todo hasta ahora- para ensayar una circunstancial conjunción de fuerzas que, acaso, pueda reeditarse en el corto plazo de cara a contrapesar y fiscalizar más eficazmente al Ejecutivo.
Y, por supuesto, para explotar políticamente, en provecho propio, errores, desatinos, memorias olvidadizas y entuertos inaceptables en la actual administración.
En este contexto, no le va a resultar tan fácil al gobierno obtener ahora la delegación de facultades para legislar sobre terrorismo, narcotráfico y crimen organizado.
Tampoco es que haya surgido un bloque opositor más o menos cohesionado.
La interpelación que también pesaba sobre la cabeza del razonado ministro Hernán Garrido Lecca se derritió de momento porque, según varias versiones, corrió mucha agua por las cañerías provincianas upepistas.
Al cabo de nueves meses, la atmósfera política ha cambiado sensiblemente para el régimen tanto en el escenario de la política representativa como en las calles, especialmente del interior. Por cierto, en los medios también.
La interpelación a Del Castillo el próximo 2 de mayo es un síntoma de este nuevo clima.
Sin cambios rápidos y eficaces, lo que puede estarse incubando es un auténtico Niño político y social.
Más que un Preven climático lo que requiere el gobierno es un Preven para mejorar la calidad de sus decisiones y de quienes sean convocados para ejecutarlas. Y sin sospechosos comunes.

19.4.07

Hora de correcciones

Tras la cadena gruesa de errores políticos de las últimas semanas –desde el caso Mazzetti-patrulleros hasta la compra de contenidos periodísticos en la prensa fujimontesinista-, es urgente que el gobierno recupere el estupendo clima de confianza y credibilidad con el que empezó su gestión.
Demasiado temprano están asomando sospechas sobre impericias para administrar y tomar decisiones adecuadas en distintas esferas de lo público.
También se está extendiendo peligrosamente la idea de que hay mucho más que meras coincidencias entre el oficialismo y operadores o voceros del peruano-japonés Alberto Fujimori.
El episodio Pandolfi y el vergonzoso contrato seudo publicitario con dos medios vinculados abiertamente al extraditable y a su corte de gonfaloneros han contribuido a fortalecer impresión tan negativa.
Antes de que uno y otro caso fueran destapados por la prensa, la última encuesta de la Universidad Católica (Lima, 455 personas, 30 de marzo- 1 de abril) daba una primera campanada estadística sobre los costos políticos ocasionados por los yerros anteriores: la aprobación presidencial caía 8 puntos y la del primer ministro 12, de marzo a abril.
Con lo sucedido en los últimos 15 días, no resultaría extraño que los sondeos de mayo confirmen el tobogán por el que se está resbalando el respaldo a la actual administración.
No es una situación irreversible, por cierto.
Pero cambiar el rumbo de las cosas supone básicamente mayor severidad en el escrutinio y selección de los funcionarios; tolerancia cero con corrupciones de cualquier calibre; y deslindar –en los dichos y en los hechos para que no haya trechos- con los protagonistas del régimen de la corrupción de la década pasada.
Sobre esto último, una buena señal a la mano es agotar al máximo los esfuerzos pertinentes para lograr la extradición del prófugo mayor que anda de inquilino en Chile.
Empezar, pues, a corregir todo esto de inmediato porque ni la atención ni el esfuerzo del régimen puede distraerse y desgastarse tan tontamente cuando hay problemas de mayor trascendencia.
Lo ocurrido en Ancash durante el paro de 48 horas es un ejemplo tan elocuente como lamentable. Dos muertos, heridos, detenidos y pérdidas millonarias cuando las demandas regionales bien pudieron ser sentadas en una mesa de negociación y diálogo como ocurrió con otros reclamos pocos meses atrás.
Otro muerto y siete policías heridos por narcoterroristas en el Alto Huallaga durante una jornada de erradicación de cultivos. Y paro general anunciado en la zona para la próxima semana. ¿Otro desmadre en la cuenca cocalera?
Nadie le está imponiendo la agenda al gobierno. Se le está descompaginando solo. Correcciones y punto.
¿Se va solo Pandolfi?

Si no hubiera estado inhabilitado por el Congreso, ¿habría mantenido el gobierno a Alberto Pandolfi como director ejecutivo del Programa de Reducción de Vulnerabilidades del Fenómeno del Niño (Preven)?
Sin ese impedimento legislativo, ¿su nombramiento oficial de días atrás no iba acaso a desencadenar de todas maneras las críticas y los problemas vistos en la semana?
Las respuestas son tan obvias que la pregunta verdaderamente clave es cómo y por qué la actual administración termina empapada por lluvia tan avistada y cantada.
¿No prevén en el Ejecutivo?
De momento, el primer capítulo del episodio Pandolfi ha terminado zanjado con la olvidada –parece que más por voluntad que por memoria- inhabilitación que ha permitido desembarcar fundadamente en menos de 24 horas al ex primer ministro de Alberto Fujimori.
Pero hay secuelas en camino: Para empezar, la fugaz designación del ingeniero fujimorista es antorcha regalada para una oposición perdida en la niebla de su precariedad política.
Bancadas no oficialistas ya calientan motores para exigir cuentas y sacarle manteca política al asunto.
Sin duda, el error -¿también voluntario?- abona a favor de las sospechas, lamentablemente cada vez más extendidas entre la opinión pública, de un entendimiento tácito, pero no por ello menos deleznable, entre el oficialismo y el fujimorismo.
De pasada, lo ocurrido debilita de hecho y en primer lugar al presidente del Consejo de Ministros Jorge del Castillo lo cual abre espacios para que alas contrapuestas al interior del gobierno comiencen a moverse en pos de mayores posiciones.
El primer saldo -¿calculado?- del caso es que el movedizo y protagónico primer vicepresidente Luis Giampietri queda arrinconado y más que descolocado después de meses hincando como un tábano para que Pandolfi sea el director ejecutivo de Preven.
En ese sentido, cálculo o no, los costos han sido igual muy altos.
Sorprende sobremanera la ruta y el desenlace preliminar de la historia. Porque el 10 de septiembre de 2006, Correo daba cuenta de que en el Consejo de Ministros del día anterior, o sea el 9, se acordó incorporar al ex premier fujimorista como director de Preven.
Como ha anotado La Ventana Indiscreta de Canal 2, el 11 de septiembre Giampietri tuvo en sus manos un dossier completo sobre la trayectoria pública de Pandolfi.
Decir que nos sabía es inaceptable.
De septiembre a ahora ha habido tiempo de sobra para ajustar tuercas y tener el piso parejo. Sin previsión o con cálculo, los costos son grandes, aunque se haya ido Pandolfi y, de alguna manera también, Giampietri.

31.3.07

No fui yo, fue teté

Una catana atravesada en la garganta militarista de Alberto Fujimori.
Tal la imagen y el efecto del alegato de defensa contra su extradición presentado por sus abogados chilenos Gabriel Zaliasnik y Francisco Velozo.
Porque lo expuesto por ambos a lo largo de 296 páginas para exculparlo penalmente de todo lo imputado por el Estado peruano en este proceso, tiene que haber contado con su aprobación.
Aunque alguien debería irles advirtiendo a uno y otro que no se sorprendan si más adelante su defendido, fiel a su estilo y su espíritu, sale a clamar que él jamás avaló tales descargos que, por cierto, califican para el Guiness de las más destacadas lavadas de manos en la historia universal de la infamia.
El descaro de sus defensores chilenos – y de Fujimori, por cierto- alcanza alturas de pelada puna argumental en cuestiones medulares.
Sostienen, por ejemplo, que el extraditable fue un extraño –outsider- en la política peruana hasta 1990 y que por ello llegó casi en condición de inmaculado cordero pascual al poder. Por lo tanto –prosiguen- mal pudo haber concentrado de forma absoluta el poder político y castrense.
¿Y el golpe del 5 de abril de 1992, apoyado por una cúpula militar que usurpó las FF.AA.? Hecho tan decisivo que marcó el nacimiento del régimen autoritario de los 90, no existe en el enjuague defensivo de Alberto Kenya y sus escuderos legales.
Todo, por supuesto, construido de cara a probar que el ex socio mayor de Montesinos –quien tampoco existe según Zaliasnik y Velozo- nada tuvo que ver con los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos.
Pero la cosa no queda ahí. Dicen los tres, que el móvil en el caso La Cantuta tuvo su origen en el Ejército del Perú y que “...la decisión de dar muerte respondió a la decisión de oficiales de ejército, una vez bastante avanzado el operativo militar” (pp. 137-138).
O sea, con ostra olímpica, no fui yo, fue teté. Y como esta, varias miserias y ruinas que pintan de cuerpo entero a quien se vanagloriaba de ser el cerebro de la Operación de Huantar o de simular ser un cuasi héroe militar en la Cordillera del Cóndor durante la Guerra del Cenepa.
Poca voz, vergüenza y cara le deben quedar a Fujimori para hablar de las FF.AA.
Bien haría la institucionalidad militar –la que nada tiene ni tuvo que ver con la cúpula de Hermoza Ríos y Montesinos- en pronunciarse con mayor firmeza sobre esta nueva fechoría e insulto del peruano-japonés.
Remojón popular

Paradojas del verano 2007: primera temporada en serio de turbulencias políticas en las alturas del gobierno, pero la aprobación presidencial alcanza su cota más empinada desde septiembre de 2006 en Lima.
Lo dice la última encuesta de la Universidad Católica (2-3 de marzo, 449 entrevistados, Lima).
Por primera vez en casi ocho meses de gestión, el respaldo al presidente Alan García traspasa la frontera del 60% en la capital, siempre dentro de la serie de mediciones realizadas por la PUCP.
De febrero a marzo pasa de 55% a 64%. Casi 10 puntos escalados en el que acaso haya sido el mes más erisipelado hasta ahora.
Comparados, estos dos últimos muestreos permiten apreciar, a primera vista, que la adhesión hacia AGP trepa, especialmente y en valores agregados, desde el incierto y volátil rincón de los indecisos: de 14% (febrero) se reducen a 8% (marzo).
Pero lo verdaderamente destacado se advierte cuando se repasan los resultados desagregados, es decir, por niveles socioeconómicos o por grupos de edad.
Un mes atrás, los sectores limeños más pobres (D/E) aprobaban la gestión presidencial al 48%; hoy, 68% de esa misma franja ciudadana lo apoya. O sea 20 puntos más en los territorios de las siempre codiciadas y decisivas masas populares.
Y un dato estadístico más: entre los jóvenes (18 a 29), el respaldo llega a 76% en la coyuntura.
Buenas cifras, en suma, si se toma en cuenta que en el camino de estas últimas semanas, el régimen ha hecho frente a una auténtica cadena de yerros mayúsculos con reflejos lentos y confusos, por momentos, para aplicar efectivas medidas de control de daños.
¿Qué explica entonces este alza de AGP en el mercado de la opinión pública?
Varias respuestas más allá del verbo encantado.
Para empezar, AGP ha sabido pararse –a contrapelo de las advertencias de un desgaste por sobreexposición- tanto frente a situaciones favorables como adversas. Sobre todo, no se ha comprado ningún pleito. Por el contrario, ha cosechado a su favor con cada uno de ellos. Y ha cortado por lo sano con frialdad cirujana en más de una ocasión. (O sea el político que Toledo nunca fue).
Luego, tras ocho meses haciendo gobierno, podrían estarse sintiendo algunos primeros resultados de obras e iniciativas pro sectores postergados y empobrecidos. Lo que explicaría el salto aprobatorio en los niveles D/E.
Una férrea disciplina de austeridad, sin excesos ni frivolidades suntuarias, también sigue favoreciéndolo.
Y, por cierto, la estupenda singladura de la economía es un mar inmejorable para remojarse en las aguas de la aprobación popular.

18.1.07

Ruta equivocada

El gobierno está cometiendo errores políticos gruesos en cuestiones que merecen más cabeza fría pero sobre todo mayor reflexión y análisis.
Está colaborando ingenuamente a elevar el volumen de un ruido político que parecía desterrado desde el pasado 28 de julio. Y en un año para el que hay estupendos pronósticos económicos.
Que el fujimorismo autoritario y la derecha huevera armen la alharaca de siempre con los argumentos falaces y febles de siempre, no sorprende.
Pero que dirigentes y líderes con experiencia política y millaje en la recuperación democrática comiencen a hacer suyo ese guión de las cavernas, provoca perplejidad.
Una explicación probable para el discurso anti Corte Interamericana de DD.HH. y pro pena de muerte es que eso es lo que quiere la gente.
La idea viene resumida en la frase de lamento lanzada luego de que no prosperara el proyecto para legislar la aplicación de la pena capital para terroristas: “El Congreso le ha dado la espalda al pueblo”.
O sea que ahora las emociones y sentimientos colectivos se convierten en razones de Estado. No pues. Y claro, asoma la idea de someter a referéndum asunto tan grave aun cuando la Constitución no lo permite.
Pero admitamos por un momento lógica y ánimo tan plebiscitarios. Vayamos entonces también a un referéndum sobre el TLC con EE.UU. que sí provocaría impactos inmediatos sobre miles si no millones de peruanos. ¿Qué tal?
Y sobre lo ocurrido en el penal Castro Castro entre 6 y el 9 de mayo de 1992 ¿Eran o no eran seres humanos los terroristas ahí presos? Claro que sí. Aunque delincuentes, seres humanos a los que el Estado también debía garantizarles el derecho a la vida. Como a todos.
Según la Corte más de 40 presos fueron asesinados después de entregarse. Y esta es la cuestión medular que motiva su sentencia.
Por supuesto que contiene extremos cuestionables por el lado de las reparaciones.
La defensa del Estado en el gobierno anterior bien pudo haber solicitado a la Corte que no aplicara el concepto del “resarcimiento integral” dadas las particularidades terribles de la violencia que azotó y asoló el país. Vía demanda de interpretación de sentencia, acaso pueda lograrlo ahora.
Pero de ahí al predicamento anti DD.HH., encarnado en la Corte, hay un trecho enorme.
No le haría mal a más de uno revisar el Informe Final 1/95 de la CIDH del 7 de febrero de 1995 en el Caso 11.0006. Trata sobre las graves violaciones a los DD.HH. que padecieron Alan García y su familia a manos del fujimorismo.

20.12.06

Inmundo se fue el tirano

El tirano chileno ha muerto. No como merecía, es decir, condenado por la justicia y encerrado en una cárcel por las atrocidades inmensas que organizó, alentó y consintió, con frialdad sanguinaria, durante los 17 años de dictadura que encabezó con voz y rostro repletos de cinismos.
Pero Augusto Pinochet Ugarte ha muerto sin gloria y sin reconocimientos más allá de su legión de impenitentes seguidores locales.
Ningún jefe de Estado, gobierno o ex mandatario democráticos, con la deshonrosa excepción de Margaret Thatcher, su comadre en la traición pinochetista de Las Malvinas, ha lamentado su partida.
En su país, el gobierno democrático dispuso, como correspondía, que en sus exequias no recibiera honores de Presidente. Ni duelo nacional ni banderas a media asta, salvo en sedes militares desde donde, al final, se le despidió apenas como ex jefe del Ejército.
Ninguna condolencia respetable, ninguna presencia notable en sus funerales. Así se fue el déspota a quien le gustaba jactarse, mientras dictaba muerte y barbarie dentro y fuera de Chile, que en su país no se movía una hoja sin que él no lo supiera.
Miles de muertos y desaparecidos, miles más de torturados y perseguidos, decenas de campos clandestinos de prisioneros, los espantos de la Caravana de la Muerte, los crímenes de la Operación Cóndor, la espeluznante DINA misma SS de Himmler y un largo etcétera de horror y oprobio que se prolongó por casi dos décadas.
Quien diga que tal es el precio que debe pagarse para sacar adelante un país y tener una economía en las puertas del desarrollo, es un desalmado necio y un réprobo de la razón.
Porque entre el nefando 11 de septiembre de 1973 y cuando menos 1982 –o sea nueve años después del golpe miserable- la economía chilena iba de tumbo en tumbo. Ni despegue milagroso ni salto automático hasta las cumbres del crecimiento y la modernidad durante la mitad de la dictadura.
Claro que la situación política y económica era crítica y desastrosa en tiempos del gobierno democrático de Salvador Allende. Pero el cruel atajo pinochetista jamás podrá ser ejemplo para resolver adversidades por más terribles que éstas sean.
Pinochet se ha ido con el baldón de arrestos domiciliarios, desafuero de su inmunidad, 500 días de detención en Londres, varios procesos por violaciones a los DD.HH. y cuentas millonarias en el Riggs Bank. O sea se fue como llegó al poder: inmundo.
Allende con todos sus errores se fue con coraje y dignidad, de pie, como presidente democrático y sin ningún deshonor.

18.11.06

Después de mañana

La novedad cantada: independientes como cancha ganando en regiones y municipios. En realidad, nada nuevo si se repasa los resultados de la elección para gobiernos locales de 2002 y, acaso, cualquiera anterior realizada en los últimos años.
Sin embargo, el dato relevante entonces fue la consolidación del PAP como primera fuerza política: ganó 12 regiones (de un total de 25), 32 alcaldías provinciales (194) y 204 municipios distritales (1625).
Pese al alud independiente, otros partidos o alianzas con trayectorias y permanencias en el activismo político a nivel nacional, también obtuvieron en el 2002 votaciones para imaginar un crecimiento y consolidación en cuanto a representación a futuro.
Por ejemplo, UN ganó 13 alcaldías provinciales y 141 distritos; Somos Perú 18 y 144; Perú Posible 11 y 194; AP 11 y 106; y UPP-Frente Amplio 6 y 35.
La pregunta es si estas agrupaciones, al cabo de cuatro años de administración regional-municipal, han logrado resultados positivos de gestión para alcanzar nuevas plazas o, cuando menos, para mantener las ya ganadas.
Por lo que han dejado ver las encuestas –poco con relación al interior del país- es bastante probable que esta agrupaciones pierdan terreno en el espacio de la representación y gestión locales.
Es decir, después de mañana lo que podemos tener es un mapa político con un mayor grado de fragmentación y dispersión que puede tornar mucho más difícil la tarea de satisfacer demandas sociales desde el gobierno central. Siempre será más complicado dialogar y negociar con 100 o más a la vez que hacerlo con seis u ocho agrupaciones con liderazgo y organización nacionales.
De la mano con este escenario, está la idea de que no saldrá de estos comicios ninguna primera gran fuerza política como ocurrió cuatro años atrás.
Para el oficialismo esta será una buena y mala noticia al mismo tiempo.
Mala porque el PAP no sólo va a perder importantes gobiernos regionales sino posiblemente también hasta bastiones municipales históricos en el norte con lo que su imagen de fortaleza se va a ver menguada.
Pero buena porque no va a tener al frente una fuerza opositora de peso con capacidad para palanquear desde regiones o concejos, movilizaciones y protestas dentro de una estrategia política de largo plazo.
Para las fuerzas con aspiraciones serias de oposición al gobierno, los resultados de mañana van a marcarles un temprana llamada de alerta sobre sus actuales y enormes yerros que las siguen colocando cada vez más en los márgenes de la representación política, especialmente en el interior del país. Desde UN hasta el PNP.

29.6.06

Una grieta hierve en la olla

(La Primera, 7 de junio de 2006)

Más temprano que tarde, el dúo electoral UPP-PNP comienza a enfrentar los primeros problemas serios post derrota electoral en la segunda vuelta.
Más de una señal, en realidad, más de una voz, va anunciando una ruta de cisma en la tienda de campaña de los socios nacionalistas.
Suele decirse que tras las victorias abundan siempre generales; curiosamente, después de la precaria derrota en las urnas sufrida por la apurada sociedad electoral encabezada por Ollanta Humala, comienzan a sobrar comandantes.
Las madrugadoras grietas amenazan avanzar hasta los 45 escaños obtenidos por la olla.
La convocatoria a la construcción de un frente nacionalista de cara a los comicios regionales y municipales de noviembre, le ha sabido como chicharrón de sebo al partido que alquiló vientre a cambio de una existencia electoral –impensada en otras circunstancias- en el firmamento de la política.
El upepismo parlamentario puede estar comenzando a advertir que puede ser una mejor apuesta a futuro, desengancharse del radicalismo en el que ha estado encarrilado, mismo vagón, durante la campaña, para construir un juego propio en el escenario de los próximos cinco años.
En realidad, UPP, con 19 congresistas elegidos, constituye toda una bancada casi equivalente, en votos, a la de UN.
Una fuerza nada desdeñable en la perspectiva de un Congreso en el que la construcción de consensos pro gobernabilidad democrática será relevante durante el quinquenio 2006-2011.
La especulación, abonada por las opiniones recientes de voceros de una y otra asas de la olla, puede terminar agarrando auténtico punto de cocción en la medida que el frente que anuncian Humala y cercanos, es una puerta abierta a la inclusión de agrupaciones y movimientos ubicados en la franja ancha del radicalismo antisistema, marea en la que más de un izquierdismo, sin faros ni mapas desde hace años, trata ahora de hacerse sitio.
Y en el horizonte más inmediato post elecciones, Ollanta Humala va a empezar a descubrir que en realidad no ha cambiado ninguna agenda y ningún mapa políticos.
Ambos han estado ahí desde buen tiempo atrás buscando infructuosamente una representación que, efectiva y eficazmente, comience a ponerle fin en serio a la marginación y postración en la que se encuentran sumidos millones de peruanos.
Hoy fue él; mañana puede ser otro. O ninguno.
Mucho dependerá de lo que haga el próximo gobierno.