28.7.07

Memo julio 2007 (un año después)

Economía blindada (hasta ahora): Las buenas cifras de la macroeconomía se han mantenido sustancialmente viento en popa. Sobran los ejemplos y todas las proyecciones auguran un desempeño similar para lo que resta del año y, acaso, para el 2008 también.
Comienzan a asomar también algunos indicadores positivos en el nivel microeconómico: reducción de la pobreza, aumento del empleo, mayor acceso a servicios básicos. Sin embargo, no es suficiente.
En este sentido, ni la mediocridad política –con sus excepciones - ni la última marea alta de protestas y movilizaciones han afectado en lo fundamental la bitácora exitosa de la economía que mantiene un blindaje que la preserva de todo lo que está fuera de ella. Y desde los tiempos de Alejandro Toledo. La pregunta es si así será siempre.
Horizonte de protestas: De la mano con la bonanza económica, la impaciencia popular se ha acelerado. Lo dicen los sondeos y las calles. Y es que crecen el producto y las ganancias empresariales, pero sigue siendo escasa y deficiente la redistribución de los recursos. Combustible idóneo para que la ansiedad y la necesidad se movilicen. Su horizonte es en general reivindicativo y de corto plazo, aunque el radicalismo politiquero haya tratado, en vano, de insuflarles aliento y dimensión de mayores alcances.
El Estado: Si algo había que asumir en serio desde el primer día de la nueva gestión era la reforma del Estado. No se ha empezado todavía. Y reformar en este contexto significa en primer lugar dotar de gerencia y administración de calidad a la esfera pública para redistribuir más rápido y mejor. Hay esfuerzos importantes pero la estructura estatal sigue siendo un lastre. El drástico recorte de sueldos públicos no ha sumado en esa dirección de cambio. El gobierno central todavía está a tiempo de asumir el reto. Le puede comenzar a ir mejor en varios campos. Y debe comenzar a comunicar más y en serio sobre sus obras y metas, y hacerle menos caso a su oreja derecha.
Gobiernos regionales: Son parte del Estado pero como que quieren desmarcarse y decir que son otra cosa. Cuentan con recursos inmensos pero hasta hora muchas quejas y discursos inflamados. ¿Qué están haciendo con todo lo que tienen? Siguen en la prédica de que la culpa de todo la tiene el gobierno central Y ya no es así. Las encuestadoras deberían comenzar a tomarle más seguido el pulso local a sus gobernados para saber cómo están evaluando sus gestiones. Es hora de ubicar su responsabilidad con el futuro del país.

14.7.07

Protestas y encuestas

El paro de 48 horas de la CGTP, la hasta ahora indefinida huelga del Sutep y las más recientes encuestas (Universidades de Lima y Católica) han coincidido esta semana en proyectar la sensación de que el gobierno encara su primera crisis política en serio al filo del primer año de gestión.
Las imágenes –y también las cifras- de estos días dan, en efecto, para pensar en esa dirección pero no necesariamente son fiel reflejo de la real dimensión y dinámica política de los múltiples y graves problemas sociales que habitan al país desde décadas atrás y no sólo desde hace un año.
Cualquier extraño al escenario nacional podría inferir a partir de las últimas protestas en las calles y las estadísticas de opinión pública que el gobierno ha ingresado inesperadamente en un disparadero complicado cuya solución política es de pronóstico reservado.
Es cierto que las paralizaciones y movilizaciones en Lima y el interior han dejando sentir su impacto.
Pero pensar que los movilizados tras la toma de carreteras y locales públicos o que los reunidos en un mitin en la Plaza San Martín representan a mayorías nacionales encausadas en esa órbita radical, o es ingenuidad o es predicamento militando en la lógica antidemocrática del derrocamiento del actual régimen.
Todas las izquierdas detrás de estas jornadas –muchas de ellas cargadas de deplorable violencia- han tenido cero protagonismo electoral desde 1990. ¿Han logrado en un año lo que no han podido en 17?
Y Ollanta Humala, aupado a las protestas en busca del espacio perdido, dilapidó en poco tiempo mucho de su caudal y lo ha seguido dilapidando. No lo ha recuperado, sin duda, en los últimos meses. Acercarse tan abiertamente al zurdismo radical e ideológico puede ser otro de sus yerros mayúsculos.
Más allá de contrastes, lo cierto es que en poco tiempo la impaciencia y el descontento populares se han acelerado.
La Universidad de Lima ubica la aprobación presidencial en la capital en 41.3%; la desaprobación casi en 50%. De marzo a julio la caída es de poco más de 20 puntos.
La cifras del sondeo de la PUCP van por ahí para Lima: 45% aprueba; 48% desaprueba. A escala nacional, sin embargo, el asunto se torna dramático: 35% vs. 59%.
El bajón viene dado, según esta medición, por el interior. De norte a sur y de centro a oriente, la desaprobación está entre 71% y 84%, números no necesariamente representados en las calles de estos días. Por lo menos, hasta ahora.

29.6.07

Una sayonara en el alma

No es el último samurai que es como pretende presentarlo ante incautos electores japoneses Shizuka Kamei, líder del Nuevo Partido del Pueblo (NPP) o Kokumin Shinto.
Tampoco es un estratega ni un estadista y, mucho menos, un político de honor.
Es simplemente Alberto Kenja, el peruano-japonés cuya biografía se resume en tres palabras: cobardía, mentira y traición.
Tiene asegurado Fujimori, sin lugar a dudas, un primerísimo lugar en la historia nacional de la infamia.
El diario que festeja sus habilidades como tránsfuga de nacionalidades resumió –casi con fuegos artificiales- la confirmación de su candidatura al Senado japonés, vía el salvavidas del NPP, con un vergonzoso “¡Sayonara!”
Curioso también el titular porque precisamente eso es lo único que tiene en el alma: Una sayonara.
Desde noviembre de 2005, que es cuando aterriza furtivamente en Chile, Fujimori se ha pintado, como nunca antes, de cuerpo entero. O sea como un incapaz esperpéntico sin la compañía de su socio en el poder Vladimiro Montesinos.
Porque sin su ex asesor y sin el aparato de coerción y chantaje que éste le construyó para gobernar, el extraditable es un muñeco despanzurrado con los resortes enredados en el cuello.
Aseguró que regresaba de todas maneras para enfrentar los procesos judiciales que tiene pendientes; afirmó que se sometería a los fallos de la justicia chilena sobre su extradición; juró que no intentaría huir a Japón otra vez.
Como siempre, mintió. Porque tras el informe de la fiscal Mónica Maldonado, Fujimori ya no está dispuesto ni a regresar ni a someterse a las autoridades judiciales sureñas pues para eso es su más reciente maniobra de fuga a través de su postulación como candidato parlamentario japonés.
Vale decir, la cobardía sudando por todos sus poros.
El plan no le ha caído tan inesperadamente pues sabemos ahora que antes de que el NPP le abriera esta puerta falsa, el sinvergüenza le pidió similar favor al Partido Democrático Japonés (PDJ) pero la respuesta fue negativa según ha referido su secretario general Yukio Hatoyama.
Y las explicaciones de algunos de sus seguidores tratando de justificar esta nueva traición de Fujimori son patéticas hasta la vergüenza ajena.
El colmo la desfachatez, sin embargo, viene por boca del propio Fujimori cuando promete que volverá para “caminar juntos por el camino del progreso”.
No hay nada que caminar junto a un traidor de la nacionalidad peruana. Su único camino aquí es el que lo conduce hasta la justicia.
Chile ha reaccionado con firmeza y serenidad a su artimaña escapista. No debe estar chino de risa.
También en http://igmayer.blogspot.com

23.6.07

Fujimori, profesional de la fuga

La posibilidad de ocupar un escaño como senador en la Dieta japonesa es el capítulo que le estaba faltando a la biografía de cobardía de Alberto Fujimori.
Aunque todavía no ha dado a conocer si acepta la invitación electoral del Kokumin Shinto (Nuevo Partido Popular, NPP), las versiones en el sentido de que finalmente será candidato vienen aumentando con el correr de las horas.
Por lo pronto, el peruano-japonés ya retrasó el anuncio de su decisión hasta la próxima semana, señal inequívoca de que está meditando en serio –y temblando- en esta puerta de escape luego del informe pro extradición de la fiscal chilena Mónica Maldonado.
Sin embargo, resta aún mucho sushi por cortar: primero, obtener los suficientes votos nipones para ser elegido (el NPP obtuvo en los comicios de 2005 apenas 1.7%); y, segundo, lograr jurídicamente que el proceso de extradición quede truncado por su eventual condición de parlamentario japonés.
Ni lo uno ni lo otro los tiene a estas alturas asegurados el extraditable.
Pero lo que de seguro sí logrará, en el caso de postular, es propinarle un nuevo y duro revés –acaso el definitivo- a su imagen y a sus seguidores, bancada parlamentaria incluida.
Porque será más que difícil y vergonzoso sostener la defensa de un Fujimori embarcado en esta maniobra, la tercera en su historial de profesional en el arte de la fuga: la primera fue la noche del 13 de noviembre de 1992 y la segunda en noviembre de 2000. Y todas huidas a Japón.
Tomar ahora la ruta hacia su madriguera ancestral –incluso si no llega a puerto- lo alejará por primera vez en serio del escenario de la política local. Y de pronto, para siempre.
Sin su caudillaje en carne y hueso, en vivo y en directo, el fujimorismo correrá la misma suerte que otras tantas corrientes políticas instaladas alrededor de tiranuelos republicanos: leguiísmo, sanchezcerrismo, odriísmo y un largo etcétera.
Mientras tanto, la idea de que Alberto Kenja se convierta en senador japonés comienza a provocar grietas en las filas de sus defensores más connotados, indicio claro de que la aventura parlamentaria puede fracturar irreversiblemente su movimiento.
En ese sentido, han sido más que elocuentes las desavenencias entre la exaltación de luchador de sumo de Carlos Raffo, el enojo sin medias tintas de Martha Chávez y la lacónica recomendación de Santiago Fujimori a su hermano para que no acepte la invitación de Shizuka Kamei, líder del NPP, quien fue acusado en las elecciones de 2004 de destinar fondos para la compra de votos. Nada menos.

8.6.07


Chino con nube gris

Todavía no le ha caído encima la noche pero en las últimas horas una auténtica nube gris nubla el camino de impunidad por el que ha querido escabullirse Alberto Fujimori desde que fugó a Japón en noviembre de 2000.
Al contundente informe pro extradición de la fiscal chilena Mónica Maldonado se suma ahora el arresto domiciliario dispuesto por el juez Urbano Marín, medida que reduce sensiblemente las posibilidades de fuga del peruano-japonés.
Queda el extraditable más anclado que antes y, también, cada vez más cerca de un retorno como preso de la justicia peruana con destino, acaso sin escalas, a una celda.
Es impensable que un escenario tan complicado para su futuro político, haya sido calculado por el autoritario matemático en noviembre de 2005 que es cuando partió, entre gallos y medianoche, de Tokio rumbo a Chile.
Le van a sobrar horas ahora para medir cuánto metió la pata entonces. Y también, tiempo de sobra tendrá para entretenerse con la teoría de las probabilidades y caer en la cuenta que su soñado regreso en olor de multitud a la arena política local es un número cada vez más imaginario.
La estudiada opinión de la fiscal Maldonado coloca una vara jurídica tan sólida como alta para la decisiva opinión que sobre su extradición deberá emitir en los próximos días el juez Orlando Álvarez.
Lo mismo vale para los jueces supremos chilenos que, en su momento, resolverán en última instancia su suerte.
Aunque el informe Maldonado no es vinculante, ¿cuánto pueden los magistrados alejarse realmente de tales apreciaciones y conclusiones? Quizás algo, pero no demasiado.
La idea de un Fujimori de vuelta al barrio en esas condiciones no debe quitarle el sueño a nadie, salvo a sus seguidores impenitentes.
Habrá alguna alharaca majadera, pero no se sostendrá en el tiempo. Sin partido, sin aparato estatal y con su caudillo en la sombra, el fujimorismo languidecerá como tantas otras aglomeraciones emocionales alrededor de tiranuelos republicanos.
Si el gobierno –como hasta ahora- se maneja bien frente al caso, puede sumar puntos en la lucha anticorrupción.
Porque será aleccionador para el país y para su historia, que un ex mandón sea juzgado, con todas las garantías y el debido proceso, por la larga serie de delitos graves que se le imputan.
Cuando Alberto Kenya comience a decir en el banquillo que él no fue sino que todo lo hizo a sus espaldas Montesinos, éste de seguro comenzará a contar y mostrar mucho de lo que ha callado y ocultado hasta ahora.
¿Seguirán practicando el Chino y sus escuderos el baile del avioncito?

1.6.07


Hugo Chávez, El Mínimo

Si el tirano venezolano imaginó que su zarpazo despótico contra Radio Caracas de Televisión (RCTV) no provocaría consecuencias mayores, se equivocó de banano a banano.
Durante casi una semana, ininterrumpidamente, Venezuela es escenario de intensas jornadas de protestas contra el cierre decretado contra un canal de televisión que se atrevió a disentir de los dictados informativos que viene imponiendo la jauría simia trepada en las ramas del poder.
Para celebrar la monada totalitaria, el macaco mayor ha hecho aullar y brincar a sus secuaces bolivarianos en un acto público de respaldo al garrotazo. Y ellos, como monos de organilleros, felices.
Hasta ahora, las movilizaciones contra el régimen primate de Hugo Chávez asoman con fuerza relativa para prolongarse y extenderse, convocando incluso a sectores proclives al chavismo.
Mientras tanto, la condena internacional –de la que Chávez venía librándose pese a todas sus trapacerías antidemocráticas- se multiplica como reacción en cadena.
Desde el Senado de los EE.UU. hasta el Parlamento Europeo, además del amplio abanico mundial de organismos pro derechos humanos y libertad de prensa, los cuestionamientos han sido rotundos y sin medias tintas.
Es hora, por cierto, de que la OEA deje las tibiezas y se ponga los pantalones. Lo mismo vale para el Congreso y gobierno peruanos.
Ya el presidente Lula y su gobierno, amigos del régimen de Caracas, han levantado la voz – a través de un comunicado oficial y la llamada al embajador venezolano en Brasilia- tras los ataques lanzados por el King Kong del Orinoco contra el Congreso brasileño que también se atrevió a criticar la medida contra RCTV.
Por primera vez, el déspota llanero comienza a enfrentar la posibilidad de un aislamiento externo, y acaso también interno, en serio.
La argucia chavista para disfrazar un atentado a la libertad de prensa y de expresión como un asunto meramente legal –la no renovación de la concesión a RCTV- es otra monería ramplona.
Basta leer el “Libro Blanco de RCTV” –escrito por el séquito aullador bolivariano- para darse cuenta de que los motivos son todos políticos. Intolerancia de la caverna. Fascismo travestido de revolución.
El monazo de la boina ya amenazó con aplicarle “el mínimo” –que en jerga venezolana equivale a bajarle moño y la viada- al canal Globovisión, único sobreviviente opositor televisivo, al que acusa ahora, además de incitar al magnicidio.Tal, pues, el mandamás de la petrodictadura: breve, corto, infinitesimal, fraccional, pequeño, nimio. Digno de un tirano pasar a la historia como El Mínimo.

28.5.07

CIERRE DE RCTV: PRONUNCIAMIENTO

El siguiente es el pronunciamiento emitido por los periodistas de Frecuencia Latina-Canal 2 de Perú ante la censura desfachatada dictada por el régimen autoritario de Hugo Chávez contra Radio Caracas de Televisión (RCTV).

En 1997, Canal 2 de Perú fue sometido a similar atropello debido a su línea crítica e independiente con relación a la dictadura de la dupla Montesinos-Fujimori.


Cuando restan pocas horas para el prepotente cierre de Radio Caracas de Televisión (RCTV) decretado por el régimen autoritario de Hugo Chávez, los periodistas de Frecuencia Latina-Canal 2 consideramos que es nuestra obligación moral manifestar nuestro repudio a tan arbitraria medida que significa, sin lugar a dudas, el fin de las libertades de prensa y de expresión en Venezuela.

Porque la abierta censura contra RCTV no sólo castiga desde el poder a un medio que se atrevió a ser independiente sino que amenaza también al resto de profesionales y empresas del periodismo.

Hechos similares ya ocurrieron en el Perú cuando, precisamente, Canal 2 fue tomado por la dictadura de turno para silenciar su línea crítica y fiscalizadora.

Sabemos, por lo tanto, que la despótica medida contra RCTV marca una nueva escalada del actual gobierno para perpetuarse en el poder mediante el silenciamiento de la prensa libre.

Por tal razón, este 27 de mayo, antes que el fin de una valiente señal televisiva, es el inicio de una ardua y larga jornada por la recuperación de las libertades y la democracia en Venezuela.

Como periodistas de Frecuencia Latina-Canal 2, expresamos, pues, nuestra solidaridad y respaldo permanentes a nuestros colegas venezolanos en esta nueva etapa de lucha y resistencia democráticas.

Cuentan con nosotros ahora y siempre

Lima, 25 de mayo de 2007

Periodistas de Frecuencia Latina-Canal 2
TESTIMONIO
Mi padre, héroe de veras
Iván García Cabrejos

(La República, 20 de mayo de 2007)

El 20 de mayo de 1947, un día como hoy, murió en Lima, su ciudad natal, Bernardo García Oquendo, mi padre. A los sesenta años de su partida definitiva, trazo aquí una rápida semblanza de este luchador social que en su paso por la vida fue un ejemplo de lealtad y honestidad a sus principios.
En 1931 ya era uno de los primeros activistas y dirigentes apristas. Fue fundador del diario "La Tribuna". En marzo de 1932 José Melgar Márquez, Juan Seoane, Serafín del Mar y Bernardo García son puestos a disposición de una Corte Marcial acusados de atentar contra la vida del dictador Luis M. Sánchez Cerro.
El paredón ronda a todos pero, al final, solo son condenados a muerte los dos primeros; se les conmuta la pena pero les espera larga y severa prisión igual que a Del Mar. Bernardo es absuelto.
Durante la gran clandestinidad aprista, el 4 de octubre de 1933, el Negro García –como también lo llamaban cariñosamente sus amigos– es designado para ocupar el cargo de Secretario de Correspondencia de Víctor Raúl Haya de la Torre.
También es Subsecretario Nacional de Prensa y Propaganda al lado de Manuel Seoane.
En febrero de 1934 la nueva dictadura de Oscar R. Benavides intenta apresar a Manuel Seoane en el Estadio Nacional. Hay una terrible balacera y muere uno de los soplones de la época.
Más persecución y un nuevo juicio. Fueron acusados Manuel Seoane, Bernardo García, Alfonso Granda Pezet y Hugo Otero. Todos fueron declarados inocentes.
En julio de 1935 Bernardo es deportado a Panamá.
Viaja a España, se establece en Barcelona y cuando estalla la Guerra Civil Española se enrola como brigadista internacional para defender a la República del zarpazo fascista.
Más adelante ingresa al Ejército Republicano Español (ERE) como integrante de la 104 Brigada Mixta del Ejército del Este.
Huesca, Belchite, Aragón, Teruel y El Ebro son algunas batallas y frentes en los cuales, con valentía y honor, gana sus galones de oficial. Al finalizar esta cruenta guerra ejerce el grado de Capitán del Ejército Republicano Español.
En Perpignan, Francia, está internado en un campo de refugiados republicanos.
Nicanor Mujica logra que Pablo Neruda, cónsul encargado de la repatriación de republicanos, le conceda a Bernardo visado de ingreso a Chile, país al que llegará a fines de 1939.
La guerra dejó en su organismo huella y su salud está fuertemente comprometida. Regresa al Perú en marzo de 1947 y el 20 de mayo de ese mismo año, muere.
Las palabras finales de despedida en su entierro las dieron Haya de la Torre, Andrés Townsend Ezcurra y Luis Felipe de las Casas.
Leoncio Roda, en su calidad de personero del Gobierno Español Republicano en el exilio, dijo de Bernardo García en su discurso: "...marchó a mi patria cuando su suelo se hallaba ensangrentado intensamente por la rebelión franquista y la ayuda nazi-fascista del mundo, y en España, como si defendiese, y no se engañaba, un patrimonio común con los españoles que daban sus vidas por defender las libertades patrias, combatió con tal heroísmo y por tan largos meses que se hizo acreedor al grado de Capitán del ejercito leal.
En 1963, Luis Alberto Sánchez en su columna "Cuaderno de Bitácora" recordó al Negro con la siguiente frase: "Bernardo García (héroe de veras)".
Ese hombre fue mi padre y cuando murió tenía 39 años de edad
Aprista y republicano


(Nilton Torres/La República, 20 de mayo de 2007)


Bernardo García OquendoEsta es una historia singular. La de uno de los fundadores del Partido Aprista Peruano que enfrentaron a la dictadura de Sánchez Cerro y que peleó contra el franquismo en el Ejército Republicano Español.

Eran los últimos años de la Guerra Civil Española. Las fuerzas del franquismo habían acorralado a los republicanos y muchos soldados y oficiales de este bando, opositor al generalísimo Francisco Franco, trataban de seguir resistiendo. Manuel Valcárcel Mateo, un español y ex oficial del ejército republicano que hoy vive en Chile, recuerda que estaba con su tropa cerca de la frontera entre Cataluña y Francia, cuando fue testigo de un hecho que nunca olvidó. Mientras cruzaba un camino dentro de un jeep observó a un joven oficial republicano conminando a un grupo de soldados a recoger los fusiles que estos habían arrojado al suelo con la clara intención de desertar.
Era un capitán que, revólver en mano, increpaba a su tropa. Tal fue su determinación que los soldados recogieron sus armas y siguieron a su oficial. Este hombre se llamaba Bernardo García Oquendo, un peruano enrolado en las Brigadas Internacionales que combatieron al ejército de Franco y uno de los fundadores del Apra que tuvieron que exiliarse luego de que este partido fuera proscrito en los años 30.
Un hombre singular
Manuel Valcárcel le contó esta historia al periodista Iván García Meyer, nieto de Bernardo, quien junto a su padre, Iván García Cabrejos, han reconstruido con anécdotas como esta, y también de cartas, recortes de periódicos y fotografías familiares, la historia de este hombre singular que murió un día como hoy, 20 de mayo, en 1947, dejando un legado y una lección de vida que sus herederos quieren compartir.
Aprista primigenio
Bernardo García Oquendo nació en Lima el 30 de enero de 1908. Hijo de Alfredo García y Edelmira Oquendo, creció en el barrio del Rímac y desde muy joven la política lo sedujo, sobre todo las ideas de la izquierda democrática. Formó una familia con su novia de la infancia, Adriana Cabrejos, con quien tuvo dos hijos, Iván y Adrianita, pero sus responsabilidades de padre y esposo no minaron su inquietud política, la que finalmente lo llevó a conocer a Víctor Raúl Haya de la Torre. García Oquendo simpatizó de inmediato con el pensamiento de la incipiente Alianza Popular Revolucionaria Americana, el Apra, y cuando este grupo se constituye oficialmente como partido político para participar en las elecciones del año 1931, es uno de los primeros en inscribirse.
Haya de la Torre enfrentó a Luis M. Sánchez Cerro en las urnas, y este último ganó la elección en medio de denuncias de fraude. El Apra se convirtió entonces en el principal opositor de un gobierno abiertamente autoritario.
Bernardo, junto con Manuel "El Cachorro" Seoane, Hugo Otero, Manuel Solano, Luis Alberto Sánchez, y otros apristas ilustres, fundan el diario La Tribuna, y desde allí fustigan a la dictadura.
El 23 de marzo de 1932, Sánchez Cerro sufre un atentado y Bernardo García junto con Juan Seoane y José Melgar son detenidos y sometidos a corte marcial por el hecho, pasando un tiempo en prisión para salir luego por falta de pruebas.
Tras la muerte de Sánchez Cerro, en 1933, el hostigamiento contra los apristas se mantiene y Oscar R. Benavides, el nuevo mandatario, ordena una persecución implacable. A partir de ese momento Bernardo García empieza a vivir en la clandestinidad. En esa condición de prófugo de la dictadura, se convierte en secretario de correspondencia de Víctor Raúl, un cargo de confianza, y así consta en la credencial que conserva su familia hasta hoy.
En 1934, Manuel Seoane, Bernardo García y otros apristas son descubiertos por las fuerzas de seguridad de Benavides y en el enfrentamiento muere el agente Carlos Arce. Nuevamente García y sus compañeros son llevados a juicio y son absueltos por falta de pruebas, pero la situación ya era insostenible para Bernardo, quien finalmente, en 1935, fue deportado a Panamá.
A la Guerra Civil
En Panamá, García Oquendo estuvo sólo algunos meses y gracias a contactos familiares consiguió un trabajo en España, embarcándose a Barcelona en 1935. Allí empezó a trabajar en Perfumerías Dana, a la par que ejercía como corresponsal de Ercilla, la revista aprista que publicaban en Chile sus compañeros exiliados. Era un momento de mucha tensión en la península y los rumores de una rebelión crecían. En julio de 1936 el general Francisco Franco se levanta en Marruecos dando inicio a la Guerra Civil Española, conflicto del que, idealista como era, Bernardo toma partido en el bando de los republicanos, y se enlista en la Brigada Internacional. Como oficial participó en importantes batallas como las de Teruel, Belchite, Aragón, el Ebro, Huesca, Monte de Escandón. En 1938, apelando a su doble nacionalidad, Bernardo ingresa al Ejército Republicano, y alcanza el grado de capitán, pero a pesar de su esfuerzo y el de sus compañeros, las fuerzas fascistas les infligen sucesivas derrotas. Tras el triunfo de Franco, García Oquendo, junto con otros combatientes civiles y militares, cruza la frontera de Francia y en este país es recluido en un campo de refugiados. Para entonces, 1939, su amigo aprista Nicanor Mujica estaba en París y pide al embajador de Chile en Francia, el poeta Pablo Neruda, que incluya a Bernardo García entre los chilenos que serán repatriados, ya que al Perú no podía volver por la persecución a los apristas. Fue así como Bernardo García volvió a América y se estableció en Santiago compartiendo el exilio con sus amigos de siempre, el Cachorro Seoane, Armando Villanueva y Hugo Otero. La nostalgia por la familia lo embargaba pero no podía hacer nada para volver al Perú. Durante este periodo en Chile, las viejas heridas de guerra le pasan factura y un sarcoma canceroso en la columna vertebral empieza a mellar su salud. En marzo de 1947, y con Luis Bustamante y Rivero como presidente, por fin pudo retornar al país. El reencuentro con su esposa e hijos fue emotivo, pero ya no le quedaban muchas fuerzas. García muere el 20 de mayo. Tenía 39 años.
Legado de lucha
Iván García Cabrejos dice que a pesar de no haber conocido mucho a su padre, su legado e idealismo lo marcaron como un hierro candente. Él también se convirtió en un activo militante aprista, fue encarcelado durante el gobierno de Odría, pasó 10 años de exilio en Brasil, pero a mediados de los años ochenta, en democracia, se convirtió en Ministro de Industria del primer gobierno de Alan García.
"Bernardo ha sido un ejemplo en mi vida. Fue un hombre honesto que se fue del país porque no tenía otra opción y creo que es tiempo que los peruanos y la historia sepan quién fue este hombre que luchó contra el abuso en su país, y fuera de él. Un gran ejemplo de vida", dice don Iván sosteniendo en sus manos los galones de capitán, aún pegados a un trozo de tela del uniforme que llevó su padre. Un trozo de tela que fue testigo de cómo aquel joven del Rímac enfrentó el abuso y el autoritarismo sin importar de dónde viniera este. Ese es su ejemplo.
Datos
DEL RÍMAC. Bernardo García nació en Lima el 30 de enero de 1908 y vivió en la rimense calle Marañón.
EN PRISIÓN. Compartió reclusión en el Panóptico (antigua cárcel de Lima) junto con Serafín del Mar, José Melgar y Juan Seoane, según el libro de este último, "Hombres y rejas".
HOMENAJE. Muere el 20 de mayo de 1947. Su sepelio fue presidido por el propio Víctor Raúl Haya de la Torre, quien ofreció un sentido discurso en memoria del amigo.
Fotos/leyendas (de arriba a abajo)
1. Un peruano que combatió al ejército de Franco. Bernardo García Oquendo fue uno de los fundadores del Apra y perteneció a este movimiento hasta que se exilió a Europa.
2. Periodistas. La plana mayor del diario La Tribuna. Manuel Solano, Hugo Otero, Bernardo García, Serafín del Mar, Alcides Espelucín, Luis Alberto Sánchez, Manuel Seoane, Luis López Aliaga, y otros.
3. Confianza. Credencial que da fe de la confianza entre Haya y García Oquendo.
4. Historia. Arriba derecha. El famoso fotógrafo Robert Capa fue testigo de los avatares de la Guerra Civil española, y en una de sus fotos retrató al joven oficial García Oquendo (el segundo desde la derecha). Abajo derecha. Durante la corte marcial que se le siguió por el atentado contra la vida del dictador Sánchez Cerro. Izquierda. Una foto dedicada por Haya de la Torre. "Para Bernardo, hermano de toda la vida. 1944".

19.5.07


Bernardo García Oquendo

Recuerdo que un día como mañana –20 mayo- pero hace 60 años –1947- el destino me impuso, a los 39 años, el atajo indeseado de partir.
He vuelto a Lima, después de años de exilio, para ver apenas las últimas luces y nieblas de mi ciudad.
Leales, mis compañeros de siempre me despiden: Víctor Raúl Haya de la Torre, entrañable “Ale” de las clandestinidades tiranas; Ramiro Prialé, Luis Alberto Sánchez, Pedro Muñiz, Felipe Cossío del Pomar, Nicanor Mujica, Luis Felipe de las Casas, Andrés Townsend y Alcides Spelucín, también. Y muchos más. Los abrazo, me abrazan todos.
Recuerdo a Chile, hospitalario y democrático, adonde llegué después de tres años en trincheras y batallas defendiendo a la España republicana de las garras fascistas de Franco, Hitler y Mussolini.
En el destierro sureño, los apristas seguimos soñando y bregando por nuestras ideas. Todos trabajamos en la editorial Ercilla que dirige El Cachorro Manuel Seoane, mi hermano. Tenemos poco pero sobra fraternidad y amor. No olvido la voz gruesa y bronca de Armando Villanueva.
Recuerdo los últimos días de la España Republicana. He sido deportado por la dictadura peruana de turno. Me enrolé sin dudas en la defensa de la causa libertaria. Soy brigadista internacional y luego miembro de las Brigadas Mixtas.
Sangre, muerte y dolor me han acechado en Teruel, Huesca, Belchite, El Ebro, Aragón y Huerríos. He ganado los galones nobles de capitán del Ejército Republicano Español.
Recuerdo a Nicanor Mujica, indesmayable y fiel, bregando en París por mi salida del campo de concentración en el que estoy confinado en los Pirineos franceses, ya derrotada la causa republicana. Lo consigue: convence al poeta Pablo Neruda para que Chile me abra las puertas a un nuevo exilio como republicano español.
Recuerdo a Hugo Otero cuando defendimos a El Cachorro de una segura detención en las afueras del Estadio Nacional. Fuimos enjuiciados.
Recuerdo a José Melgar –firme y limpio como el acero-, a Juan Seoane –bueno y generoso como el pan- y a Serafín del Mar, cuando presos en el Panóptico, la pena capital de la dictadura sanchezcerrista sobrevolaba nuestras cabezas por atentar contra El Mocho.
A Macho Melgar y a Juan les conmutan la pena pero con entereza soportan largos años de prisión. Fui absuelto gracias a mi abogado Ismael Biélich Flores.
Recuerdo los primeros años del partido y la fundación de La Tribuna.
Recuerdo el Rímac y a Adriana Cabrejos, madre ejemplar de nuestros hijos Iván y Adriana. Recuerdo a mi nieto, autor de estas líneas que también son mías.

12.5.07

El Chino en el túnel

Tras 18 meses en Chile –seis bajo prisión efectiva y el resto sometido a una orden de arraigo-, Alberto Fujimori está cada vez más cerca al final del túnel del proceso de extradición.
Si hay alguna tenue luz o más penumbra para su futuro político personal a la salida del agujero negro al que se metió por mano propia –confiando bobamente en su irreal capacidad de estratega y en su pasada buena estrella-, es un asunto incierto todavía según deja saber la prensa chilena que viene escudriñando las posibles inclinaciones entre los funcionarios de la justicia chilena que tendrán que resolver su caso en los meses siguientes.
El socio a tiempo completo de Vladimiro Montesinos aterrizó en noviembre de 2005 en Santiago convencido de que no sufriría contratiempos mayores y que desde ahí podía influir decisivamente a favor de sus candidatos en las elecciones de abril de 2006.
No paso ni lo uno ni lo otro. Su cálculo fue un estropicio total. Y hoy puede estar más próximo al banquillo de los acusados del que estuvo a buen recaudo mientras estuvo en su madriguera japonesa.
Dentro de un par de semanas debe haber una primera señal sobre el rumbo de su extradición en esta recta final.
La fiscal de la Corte Suprema Mónica Maldonado emitirá un dictamen que puede incidir significativamente sobre la actuación posterior de los demás protagonistas judiciales chilenos.
Según ha trascendido en medios sureños esta magistrada viene considerando cuatro delitos –que cumplirían con los requisitos y medios probatorios suficientes- para recomendar la extradición del ex mandamás golpista.
No son señales positivas para el extraditable y su legión de seguidores insomnes.
Uno, incluso, ha comenzado a aceptar tibiamente la idea de que sea extraditado para lo cual –anuncia- ya hay un plan de contingencia. ¿Fuga al Japón?
En el camino, los nervios conspiran contra la estrategia de defensa fujimorista. Porque no pudo haber peor momento que éste para presentar el documental “Al final del túnel”, producido, dirigido y protagonizado por el peruano-japonés.
O sea una apología de sus dotes y vocación para las operaciones militares antiterroristas que cuestiona en buena cuenta la idea de que Fujimori fue extraño al mundo castrense como ha alegado su defensa ante la justicia chilena para eximirlo de responsabilidad en los casos La Cantuta y Barrios Altos.
Su retorno no debe preocupar políticamente. Un último sondeo de la Universidad de Lima detecta que 82% está de acuerdo con su extradición. Igual de sólido que en noviembre de 2005.
El espantapájaros del complot

La idea de un complot político desestabilizador le queda más que grande a las protestas y movilizaciones de estos días.
El copyright de este espantapájaros le corresponde, en principio, a Javier Bedoya (UN) por lo que cabe preguntarse si su exagerada alerta no es otra vez consecuencia de un nuevo acto de fe.
Sin embargo, lo curioso –o acaso no tanto- es que el gobierno haya hecho suyo este argumento de derechas para pararse frente al problema.
Y curioso –por no decir candoroso- porque a la actual administración le sobra inteligencia y experiencia políticas para saber que en el desierto opositor no existe, hoy por hoy, nadie capaz de organizar y cohesionar bajo un mismo norte político la diversidad de demandas y expectativas sociales que se vienen desembalsando.
Para el día a día, para el impacto instantáneo, el patito de goma de Bedoya le sirve, no obstante, al régimen para esquinar políticamente la pegada mediática que las agitaciones locales vienen logrando. Y es que, guste o no, también son noticia.
Pero echar mano de un cuco político para explicar lo que viene aconteciendo socialmente también es regalarle en bandeja de plata un irreal protagonismo político al nacionalismo radical que infructuosamente ha tratado de capitanear Ollanta Humala.
El ahijado de Hugo Chávez debe de estar más que satisfecho con esta sonaja de la conspiración a toda máquina en los cuatro suyos. Le da una proyección que ni dormido hubiera soñado. Su última movida de pretensiones masivas, apelando al fácil antichilenismo, fue un fracaso total en Tacna.
Así, las aprensiones oficialistas haciéndole más que ojitos al desvelo –u, otra vez, acto de fe- de Tucán Jr. terminan deslizándose por el tobogán de un liderazgo político, inexistente por cierto, capaz de mover calculada y organizadamente a gentes en Ancash, Ica, Piura, Moquegua, Loreto, Huánuco y el mercado de Santa Anita en Lima.
Ni el PAP, el único partido realmente en el país, tiene esa capacidad. Menos el capitán de Madre Mía y su batallón de izquierdistas desconcertados.
Alguien debería contarle a los principales operadores gubernamentales sobre esa paradoja social por la cual, contrariamente a lo que dicta el sentido común y la mano invisible del mercado, a más bonanza económica, más reclamos sociales.
Y es lo que en buena cuenta está pasando en el país a falta de una real y eficaz redistribución de las riquezas que han disparado el país hasta casi las cumbres de los resultados macro económicos.
Demasiado muñeco, para tan pocos cuervos políticos.

28.4.07

Memo abril 2007

Amortiguando costos: El desplazamiento del Ejecutivo en pleno al interior (Piura y Lambayeque esta vez) contuvo, de momento y en promedio nacional, los impactos negativos en la opinión pública debidos a desaciertos varios a lo largo del verano.
Así, las gestiones presidencial y de gobierno se han logrado mantener, según el último sondeo de Apoyo, casi invariables de marzo a abril: 50/49 y 43/44.
Durante el período, AGP gana cuatro puntos en el interior (43/47) con un previsible salto en la costa norte (51/66) y otro sorprendente en Arequipa y la costa sur (41/51). Curiosamente la levantisca sierra sur se mantiene quieta todavía (35/35).
Pero hay cifras para levantar más de una ceja: en Lima –que definió la segunda vuelta 2006- la aprobación presidencial cae de 63 a 54; en la sierra centro el descenso es 49/31 y en la selva 43/36.
Y el primer ministro baja de 42 a 34 (nacional). Más yerros pueden tornar estériles los saludables gabinetes descentralizados.
Soplan vientos: El gobierno va necesitar desplegar esfuerzos máximos de negociación para desactivar la marea en camino de paros y movilizaciones regionales o gremiales.
La violencia –bloqueo de carreteras y puentes incluido- de las protestas en Ancash, Ica (Marcona-Shougang), Moquegua y cuencas cocaleras no debe repetirse.
Caso contrario, la positiva macroeconomía de hoy puede comenzar a dejar de serlo a futuro.
Empresas privadas, nacionales y extranjeras, deben ser más proactivas frente a las demandas sociales. Reprimir neutraliza pero no resuelve el problema.
TLC: Más de lo que se esperaba, al parecer, tras el viaje presidencial a Washington DC. La pelota está en cancha gringa y, más precisamente, en el área demócrata. Los cambios pintan manejables, los plazos de pronto no tanto. Resucita el optimismo por el TLC pero le abre pista interna para la movilización a un descolocado Ollanta Humala. Una delegación suya alista maletas para jornada anti TLC en EE.UU. Alguien debería enterar a los congresistas del Capitolio que uno de los lemas del nacionalismo desde el quincenario Ollanta era “Haz Patria, Siembra Coca”.
Habas en todas partes: Y que se cuecen, además. Ha nacido una nueva expresión para la indignación ante la sinvergüencería política: ¡Qué tal Canchaya! La congresista de UN, suspendida en su militancia pepecista, debería seguir igual ruta como parlamentaria. El Congreso debe aplicarle una sanción pronta y ejemplar. Esta no ha sido una patinadita.
Facultades: El gobierno tiene la oportunidad de sumar puntos en este campo, pero mientras el Poder Judicial siga siendo el agujero negro que es, de poco servirán los cambios.

23.4.07

¿Incubando un Niño político y social?

Cuando el gobierno no había terminado de enderezar la nave después de los casos Pandolfi y La Razón, de un lado, y las violentas movilizaciones y protestas en distintas zonas del interior, de otro, fuerzas opositoras disímiles lograron en el Congreso, inesperadamente, sacar adelante la primera interpelación contra el presidente del Consejo de Ministros.
Más que volver a inquirir a Del Castillo y escuchar las explicaciones que ya ofreció sobre el superlativo yerro de designar al ex premier, ex ministro y ex operador pro re elección de Fujimori en 2000, la oposición ha conseguido con esta movida interpelatoria una primera demostración de fuerza relativa.
No sólo consigue que el jefe del gabinete regrese al hemiciclo a responder todas y cada una de sus preguntas –aunque nada nuevo vaya haber en las respuestas- sino que, además, lo obliga a someterse al inevitable voto de confianza legislativo.
A estas alturas parece poco probable que pueda reunir 61 votos –o acaso menos- para censurarlo y provocar la caída de todo el equipo ministerial.
De los 50 votos pro interpelación, de seguro no todos se inclinarán, a fin de cuentas, por la censura.
Sin embargo, la ocasión le ha servido a opositores parlamentarios –desencontrados en casi todo hasta ahora- para ensayar una circunstancial conjunción de fuerzas que, acaso, pueda reeditarse en el corto plazo de cara a contrapesar y fiscalizar más eficazmente al Ejecutivo.
Y, por supuesto, para explotar políticamente, en provecho propio, errores, desatinos, memorias olvidadizas y entuertos inaceptables en la actual administración.
En este contexto, no le va a resultar tan fácil al gobierno obtener ahora la delegación de facultades para legislar sobre terrorismo, narcotráfico y crimen organizado.
Tampoco es que haya surgido un bloque opositor más o menos cohesionado.
La interpelación que también pesaba sobre la cabeza del razonado ministro Hernán Garrido Lecca se derritió de momento porque, según varias versiones, corrió mucha agua por las cañerías provincianas upepistas.
Al cabo de nueves meses, la atmósfera política ha cambiado sensiblemente para el régimen tanto en el escenario de la política representativa como en las calles, especialmente del interior. Por cierto, en los medios también.
La interpelación a Del Castillo el próximo 2 de mayo es un síntoma de este nuevo clima.
Sin cambios rápidos y eficaces, lo que puede estarse incubando es un auténtico Niño político y social.
Más que un Preven climático lo que requiere el gobierno es un Preven para mejorar la calidad de sus decisiones y de quienes sean convocados para ejecutarlas. Y sin sospechosos comunes.

19.4.07

Hora de correcciones

Tras la cadena gruesa de errores políticos de las últimas semanas –desde el caso Mazzetti-patrulleros hasta la compra de contenidos periodísticos en la prensa fujimontesinista-, es urgente que el gobierno recupere el estupendo clima de confianza y credibilidad con el que empezó su gestión.
Demasiado temprano están asomando sospechas sobre impericias para administrar y tomar decisiones adecuadas en distintas esferas de lo público.
También se está extendiendo peligrosamente la idea de que hay mucho más que meras coincidencias entre el oficialismo y operadores o voceros del peruano-japonés Alberto Fujimori.
El episodio Pandolfi y el vergonzoso contrato seudo publicitario con dos medios vinculados abiertamente al extraditable y a su corte de gonfaloneros han contribuido a fortalecer impresión tan negativa.
Antes de que uno y otro caso fueran destapados por la prensa, la última encuesta de la Universidad Católica (Lima, 455 personas, 30 de marzo- 1 de abril) daba una primera campanada estadística sobre los costos políticos ocasionados por los yerros anteriores: la aprobación presidencial caía 8 puntos y la del primer ministro 12, de marzo a abril.
Con lo sucedido en los últimos 15 días, no resultaría extraño que los sondeos de mayo confirmen el tobogán por el que se está resbalando el respaldo a la actual administración.
No es una situación irreversible, por cierto.
Pero cambiar el rumbo de las cosas supone básicamente mayor severidad en el escrutinio y selección de los funcionarios; tolerancia cero con corrupciones de cualquier calibre; y deslindar –en los dichos y en los hechos para que no haya trechos- con los protagonistas del régimen de la corrupción de la década pasada.
Sobre esto último, una buena señal a la mano es agotar al máximo los esfuerzos pertinentes para lograr la extradición del prófugo mayor que anda de inquilino en Chile.
Empezar, pues, a corregir todo esto de inmediato porque ni la atención ni el esfuerzo del régimen puede distraerse y desgastarse tan tontamente cuando hay problemas de mayor trascendencia.
Lo ocurrido en Ancash durante el paro de 48 horas es un ejemplo tan elocuente como lamentable. Dos muertos, heridos, detenidos y pérdidas millonarias cuando las demandas regionales bien pudieron ser sentadas en una mesa de negociación y diálogo como ocurrió con otros reclamos pocos meses atrás.
Otro muerto y siete policías heridos por narcoterroristas en el Alto Huallaga durante una jornada de erradicación de cultivos. Y paro general anunciado en la zona para la próxima semana. ¿Otro desmadre en la cuenca cocalera?
Nadie le está imponiendo la agenda al gobierno. Se le está descompaginando solo. Correcciones y punto.
¿Se va solo Pandolfi?

Si no hubiera estado inhabilitado por el Congreso, ¿habría mantenido el gobierno a Alberto Pandolfi como director ejecutivo del Programa de Reducción de Vulnerabilidades del Fenómeno del Niño (Preven)?
Sin ese impedimento legislativo, ¿su nombramiento oficial de días atrás no iba acaso a desencadenar de todas maneras las críticas y los problemas vistos en la semana?
Las respuestas son tan obvias que la pregunta verdaderamente clave es cómo y por qué la actual administración termina empapada por lluvia tan avistada y cantada.
¿No prevén en el Ejecutivo?
De momento, el primer capítulo del episodio Pandolfi ha terminado zanjado con la olvidada –parece que más por voluntad que por memoria- inhabilitación que ha permitido desembarcar fundadamente en menos de 24 horas al ex primer ministro de Alberto Fujimori.
Pero hay secuelas en camino: Para empezar, la fugaz designación del ingeniero fujimorista es antorcha regalada para una oposición perdida en la niebla de su precariedad política.
Bancadas no oficialistas ya calientan motores para exigir cuentas y sacarle manteca política al asunto.
Sin duda, el error -¿también voluntario?- abona a favor de las sospechas, lamentablemente cada vez más extendidas entre la opinión pública, de un entendimiento tácito, pero no por ello menos deleznable, entre el oficialismo y el fujimorismo.
De pasada, lo ocurrido debilita de hecho y en primer lugar al presidente del Consejo de Ministros Jorge del Castillo lo cual abre espacios para que alas contrapuestas al interior del gobierno comiencen a moverse en pos de mayores posiciones.
El primer saldo -¿calculado?- del caso es que el movedizo y protagónico primer vicepresidente Luis Giampietri queda arrinconado y más que descolocado después de meses hincando como un tábano para que Pandolfi sea el director ejecutivo de Preven.
En ese sentido, cálculo o no, los costos han sido igual muy altos.
Sorprende sobremanera la ruta y el desenlace preliminar de la historia. Porque el 10 de septiembre de 2006, Correo daba cuenta de que en el Consejo de Ministros del día anterior, o sea el 9, se acordó incorporar al ex premier fujimorista como director de Preven.
Como ha anotado La Ventana Indiscreta de Canal 2, el 11 de septiembre Giampietri tuvo en sus manos un dossier completo sobre la trayectoria pública de Pandolfi.
Decir que nos sabía es inaceptable.
De septiembre a ahora ha habido tiempo de sobra para ajustar tuercas y tener el piso parejo. Sin previsión o con cálculo, los costos son grandes, aunque se haya ido Pandolfi y, de alguna manera también, Giampietri.

31.3.07

No fui yo, fue teté

Una catana atravesada en la garganta militarista de Alberto Fujimori.
Tal la imagen y el efecto del alegato de defensa contra su extradición presentado por sus abogados chilenos Gabriel Zaliasnik y Francisco Velozo.
Porque lo expuesto por ambos a lo largo de 296 páginas para exculparlo penalmente de todo lo imputado por el Estado peruano en este proceso, tiene que haber contado con su aprobación.
Aunque alguien debería irles advirtiendo a uno y otro que no se sorprendan si más adelante su defendido, fiel a su estilo y su espíritu, sale a clamar que él jamás avaló tales descargos que, por cierto, califican para el Guiness de las más destacadas lavadas de manos en la historia universal de la infamia.
El descaro de sus defensores chilenos – y de Fujimori, por cierto- alcanza alturas de pelada puna argumental en cuestiones medulares.
Sostienen, por ejemplo, que el extraditable fue un extraño –outsider- en la política peruana hasta 1990 y que por ello llegó casi en condición de inmaculado cordero pascual al poder. Por lo tanto –prosiguen- mal pudo haber concentrado de forma absoluta el poder político y castrense.
¿Y el golpe del 5 de abril de 1992, apoyado por una cúpula militar que usurpó las FF.AA.? Hecho tan decisivo que marcó el nacimiento del régimen autoritario de los 90, no existe en el enjuague defensivo de Alberto Kenya y sus escuderos legales.
Todo, por supuesto, construido de cara a probar que el ex socio mayor de Montesinos –quien tampoco existe según Zaliasnik y Velozo- nada tuvo que ver con los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos.
Pero la cosa no queda ahí. Dicen los tres, que el móvil en el caso La Cantuta tuvo su origen en el Ejército del Perú y que “...la decisión de dar muerte respondió a la decisión de oficiales de ejército, una vez bastante avanzado el operativo militar” (pp. 137-138).
O sea, con ostra olímpica, no fui yo, fue teté. Y como esta, varias miserias y ruinas que pintan de cuerpo entero a quien se vanagloriaba de ser el cerebro de la Operación de Huantar o de simular ser un cuasi héroe militar en la Cordillera del Cóndor durante la Guerra del Cenepa.
Poca voz, vergüenza y cara le deben quedar a Fujimori para hablar de las FF.AA.
Bien haría la institucionalidad militar –la que nada tiene ni tuvo que ver con la cúpula de Hermoza Ríos y Montesinos- en pronunciarse con mayor firmeza sobre esta nueva fechoría e insulto del peruano-japonés.
Remojón popular

Paradojas del verano 2007: primera temporada en serio de turbulencias políticas en las alturas del gobierno, pero la aprobación presidencial alcanza su cota más empinada desde septiembre de 2006 en Lima.
Lo dice la última encuesta de la Universidad Católica (2-3 de marzo, 449 entrevistados, Lima).
Por primera vez en casi ocho meses de gestión, el respaldo al presidente Alan García traspasa la frontera del 60% en la capital, siempre dentro de la serie de mediciones realizadas por la PUCP.
De febrero a marzo pasa de 55% a 64%. Casi 10 puntos escalados en el que acaso haya sido el mes más erisipelado hasta ahora.
Comparados, estos dos últimos muestreos permiten apreciar, a primera vista, que la adhesión hacia AGP trepa, especialmente y en valores agregados, desde el incierto y volátil rincón de los indecisos: de 14% (febrero) se reducen a 8% (marzo).
Pero lo verdaderamente destacado se advierte cuando se repasan los resultados desagregados, es decir, por niveles socioeconómicos o por grupos de edad.
Un mes atrás, los sectores limeños más pobres (D/E) aprobaban la gestión presidencial al 48%; hoy, 68% de esa misma franja ciudadana lo apoya. O sea 20 puntos más en los territorios de las siempre codiciadas y decisivas masas populares.
Y un dato estadístico más: entre los jóvenes (18 a 29), el respaldo llega a 76% en la coyuntura.
Buenas cifras, en suma, si se toma en cuenta que en el camino de estas últimas semanas, el régimen ha hecho frente a una auténtica cadena de yerros mayúsculos con reflejos lentos y confusos, por momentos, para aplicar efectivas medidas de control de daños.
¿Qué explica entonces este alza de AGP en el mercado de la opinión pública?
Varias respuestas más allá del verbo encantado.
Para empezar, AGP ha sabido pararse –a contrapelo de las advertencias de un desgaste por sobreexposición- tanto frente a situaciones favorables como adversas. Sobre todo, no se ha comprado ningún pleito. Por el contrario, ha cosechado a su favor con cada uno de ellos. Y ha cortado por lo sano con frialdad cirujana en más de una ocasión. (O sea el político que Toledo nunca fue).
Luego, tras ocho meses haciendo gobierno, podrían estarse sintiendo algunos primeros resultados de obras e iniciativas pro sectores postergados y empobrecidos. Lo que explicaría el salto aprobatorio en los niveles D/E.
Una férrea disciplina de austeridad, sin excesos ni frivolidades suntuarias, también sigue favoreciéndolo.
Y, por cierto, la estupenda singladura de la economía es un mar inmejorable para remojarse en las aguas de la aprobación popular.

18.1.07

Ruta equivocada

El gobierno está cometiendo errores políticos gruesos en cuestiones que merecen más cabeza fría pero sobre todo mayor reflexión y análisis.
Está colaborando ingenuamente a elevar el volumen de un ruido político que parecía desterrado desde el pasado 28 de julio. Y en un año para el que hay estupendos pronósticos económicos.
Que el fujimorismo autoritario y la derecha huevera armen la alharaca de siempre con los argumentos falaces y febles de siempre, no sorprende.
Pero que dirigentes y líderes con experiencia política y millaje en la recuperación democrática comiencen a hacer suyo ese guión de las cavernas, provoca perplejidad.
Una explicación probable para el discurso anti Corte Interamericana de DD.HH. y pro pena de muerte es que eso es lo que quiere la gente.
La idea viene resumida en la frase de lamento lanzada luego de que no prosperara el proyecto para legislar la aplicación de la pena capital para terroristas: “El Congreso le ha dado la espalda al pueblo”.
O sea que ahora las emociones y sentimientos colectivos se convierten en razones de Estado. No pues. Y claro, asoma la idea de someter a referéndum asunto tan grave aun cuando la Constitución no lo permite.
Pero admitamos por un momento lógica y ánimo tan plebiscitarios. Vayamos entonces también a un referéndum sobre el TLC con EE.UU. que sí provocaría impactos inmediatos sobre miles si no millones de peruanos. ¿Qué tal?
Y sobre lo ocurrido en el penal Castro Castro entre 6 y el 9 de mayo de 1992 ¿Eran o no eran seres humanos los terroristas ahí presos? Claro que sí. Aunque delincuentes, seres humanos a los que el Estado también debía garantizarles el derecho a la vida. Como a todos.
Según la Corte más de 40 presos fueron asesinados después de entregarse. Y esta es la cuestión medular que motiva su sentencia.
Por supuesto que contiene extremos cuestionables por el lado de las reparaciones.
La defensa del Estado en el gobierno anterior bien pudo haber solicitado a la Corte que no aplicara el concepto del “resarcimiento integral” dadas las particularidades terribles de la violencia que azotó y asoló el país. Vía demanda de interpretación de sentencia, acaso pueda lograrlo ahora.
Pero de ahí al predicamento anti DD.HH., encarnado en la Corte, hay un trecho enorme.
No le haría mal a más de uno revisar el Informe Final 1/95 de la CIDH del 7 de febrero de 1995 en el Caso 11.0006. Trata sobre las graves violaciones a los DD.HH. que padecieron Alan García y su familia a manos del fujimorismo.

20.12.06

Inmundo se fue el tirano

El tirano chileno ha muerto. No como merecía, es decir, condenado por la justicia y encerrado en una cárcel por las atrocidades inmensas que organizó, alentó y consintió, con frialdad sanguinaria, durante los 17 años de dictadura que encabezó con voz y rostro repletos de cinismos.
Pero Augusto Pinochet Ugarte ha muerto sin gloria y sin reconocimientos más allá de su legión de impenitentes seguidores locales.
Ningún jefe de Estado, gobierno o ex mandatario democráticos, con la deshonrosa excepción de Margaret Thatcher, su comadre en la traición pinochetista de Las Malvinas, ha lamentado su partida.
En su país, el gobierno democrático dispuso, como correspondía, que en sus exequias no recibiera honores de Presidente. Ni duelo nacional ni banderas a media asta, salvo en sedes militares desde donde, al final, se le despidió apenas como ex jefe del Ejército.
Ninguna condolencia respetable, ninguna presencia notable en sus funerales. Así se fue el déspota a quien le gustaba jactarse, mientras dictaba muerte y barbarie dentro y fuera de Chile, que en su país no se movía una hoja sin que él no lo supiera.
Miles de muertos y desaparecidos, miles más de torturados y perseguidos, decenas de campos clandestinos de prisioneros, los espantos de la Caravana de la Muerte, los crímenes de la Operación Cóndor, la espeluznante DINA misma SS de Himmler y un largo etcétera de horror y oprobio que se prolongó por casi dos décadas.
Quien diga que tal es el precio que debe pagarse para sacar adelante un país y tener una economía en las puertas del desarrollo, es un desalmado necio y un réprobo de la razón.
Porque entre el nefando 11 de septiembre de 1973 y cuando menos 1982 –o sea nueve años después del golpe miserable- la economía chilena iba de tumbo en tumbo. Ni despegue milagroso ni salto automático hasta las cumbres del crecimiento y la modernidad durante la mitad de la dictadura.
Claro que la situación política y económica era crítica y desastrosa en tiempos del gobierno democrático de Salvador Allende. Pero el cruel atajo pinochetista jamás podrá ser ejemplo para resolver adversidades por más terribles que éstas sean.
Pinochet se ha ido con el baldón de arrestos domiciliarios, desafuero de su inmunidad, 500 días de detención en Londres, varios procesos por violaciones a los DD.HH. y cuentas millonarias en el Riggs Bank. O sea se fue como llegó al poder: inmundo.
Allende con todos sus errores se fue con coraje y dignidad, de pie, como presidente democrático y sin ningún deshonor.